sábado 6 de junio de 2009

Javier Maroto - Al revés



Después de escuchar “Luz”, su primer disco, esperaba con ganas la salida de este segundo disco, ya que había escuchado alguna de las canciones que irían en él y me habían parecido magníficas. Después de aquel primer disco, en el que la producción musical había estado cuidadísima, este “Al revés” ha sido grabado íntegramente en Argentina, por músicos de primera línea: Leandro Savelón (Batería), Fernando Guevara (Percusión), Fernando Botti (Bajo y contrabajo), Martín Masi (Piano, teclados, acordeón y coros), Ariel Cubría (Guitarra eléctrica, acústica y coros), Virginia Álvarez (violín), Pablo Greco (Bandoneón) y Hernán Paredes (Scratch), con la colaboración al piano y la voz de Sebastián Monk en “Problemas”.

Las canciones del disco son:

1- Cuánto tiempo
2- Alicia quiere a Marta, Ernesto ama a Andrés
3- Al revés
4- El barco y la mar
5- Números
6- Pregunta
7- Las venas abiertas
8- Problemas
9- Siete veces crucificado
10- Edad
11- Tango electoral

Un disco cargado de temática social, donde Javier reivindica el amor homosexual en “Alicia quiere a Marta, Ernesto ama a Andrés” o incluso la teología de la liberación en “Siete veces crucificado”. En “Al revés”, la canción que da título al disco, nos plantea cómo sería el mundo si muchas cosas no fuesen como son:

“Qué pasaría si por una vez no estuviera de moda
Acomodarse en no pensar de más,
Vivir según las normas,
Saber menos chismes, más de economía,
Mucho menos fútbol y más geografía,
Saber más de mí, menos de vos.”

La cuidada producción musical hace que el disco sea extraordinariamente digerible, por lo que tienes que estar muy atento a que no se te pase ni una sola palabra de las muy cuidadas letras. Javier apuesta sin ambigüedades por la solidaridad, la justicia y la persona como persona propiamente.

En “números” nos presenta un genial juego de palabras con números:

“y las 7 maravillas,
Los 3 cerditos, los 7 enanitos,
9 reinas, 2 hombres y 1 destino,
400 golpes…”

Para al final decirnos que “tristes números si no es amor la empresa, tristes números”.

En resumen, un magnífico disco, trabajadísimo, donde Javier Maroto pone a nuestra disposición su mayor sensibilidad y su maestría a la hora de confeccionar y ejecutar canciones.




Francisco Espinosa

miércoles 25 de febrero de 2009

Jesús Márquez-Jesús Márquez


A pesar de que su canción era una más entre 24 grandes temas de otros tantos artistas, no me pasó desapercibido Jesús Márquez la primera vez que lo escuché. Una de sus canciones estaba incluida en el disco “Café Libertad 8. El templo de la canción de autor”, editado en 2005 por “Libertad 8 Records”.

Entre todas las canciones de aquel recopilatorio, me gustó especialmente la “Canción para una diosa” de Jesús Márquez, me llamó la atención esa otra visión de “Ojos verdes”; al escucharla me pareció que estaba delante de unos versos que, en el fondo, seguían siendo una copla, con acento inequívocamente andaluz, pero transformada por el ambiente urbano de Madrid. Evidentemente esta es una visión muy personal, que seguramente me tiraría por el suelo cualquier crítico musical: pero como no lo soy, y escribo como simple aficionada, puedo dejarme llevar por las sensaciones que producen las canciones en quienes las escuchan.

Sin embargo, no creo que sea sólo una impresión personal, si digo que este artista es especial, su voz tan particular, su música, y la selección de textos que aparecen en este disco, que lleva su nombre, lo demuestran.

Grabado “a ratitos” entre 2006 y 2007, representa el trabajo de cuatro años; casi el tiempo que yo llevo esperando su publicación, porque quien escucha sus canciones y su música se queda enganchado a la obra del artista. Y no debo ser la única aficionada a quien le pasa esto, puesto que su única promoción, al menos la única que yo he visto, es una proposición al lado de la carátula del disco que dice “Escúchalo, te sorprenderá”, y creo que así es.

Empecé a escuchar sus canciones hace como tres años, esperaba con interés esta publicación, tan anunciada pero que nunca aparecía, ahora ya si, se ha publicado a través de El Pescador de Estrellas, compañía discográfica de Paco Ortega.

El cd “Jesús Márquez” ha sido publicado en 2008 y consta de 12 canciones, todas ellas en su conjunto, representan un buen muestrario de la calidad y diversidad musical del autor. Yo destacaría especialmente “Ciudadano Daniel, ciudadano nadie” de Daniel Macías, porque describe perfectamente, y con todo el arte del mundo, algo que todos sabemos muy bien; que es muy fácil ser ciudadano si no te caes al suelo, si no tienes hambre, “sólo hay que vestir como todos, y caminar con cierta urgencia sin sonreír, y sin mirar fijamente a nadie”. Tiene el encanto añadido de esas conversaciones callejeras que se escuchan de fondo, y que llevan directamente a Triana, o a Jerez, de la mano de José “Caraoscura” y Diego Magallanes.

El “Instante galáctico” de Eladio Orta, es una curiosidad de dos estrofas, totalmente galáctica, no sabría describirla de otra manera, hay que escucharla. También “Hambre”, de Inma Luna, es un tema curioso, una canción hecha con gran originalidad, todo lo que se puede pedir, lo hace con palabras sueltas y simples, que forman un gran conjunto. Son muchos los autores que figuran en el disco y no quisiera olvidar a ninguno de ellos, aparte de los que he nombrado, hay letras de Antonio Orihuela, Luis Felipe Comendador, Fernando Segovia, Antonio Ramírez Almansa.
De “Canción de amor para una diosa” de Santiago Gómez Valverde, ya he hablado; para mí que es una “copla urbana”, con el encanto y la ilusión de escuchar el mar de Madrid. Una letra y una música que es para mí es una preciosidad. Y hablando de preciosidades, una canción que quiero destacar especialmente, ya me pareció un lujo cuando la escuché la primera vez, simplemente en la voz Jesús Márquez sin más acompañamiento que la guitarra, “Flor de Romero”, letra y música de Rafael Moreno y adaptación de Jesús Márquez.



Pero aparte de lo que yo pueda decir como aficionada a la canción de autor, recomiendo la presentación que del artista hace Luis Felipe Comendador, y que se incluye en su espacio en internet: http://www.myspace.com/jesusmarquezzz

Canciones del disco:

1. Ciudadano Daniel, ciudadano nadie
2. Ahora que ya hemos muerto
3. Instante galáctico
4. Flor de Romero
5. El deshielo
6. Amantes en un aparcamiento
7. Hambre
8. Me gusta verte andar
9. La muerte, pasajera
10. Los alemanes iban vestidos de gris, tú ibas vestida de azul
11. Canción de amor para una diosa
12. Como reconocerte en silencio

María Gracia Correa


lunes 2 de febrero de 2009

Paco Ibáñez-Los unos por los otros

Hablar de Paco Ibáñez es hablar de tres temas a la vez: música de cantautor, poesía y compromiso político de la música (con ‘m’ mayúscula). El transcurso del tiempo les ha ido «poniendo canas», con mejor o peor fortuna, a cada uno de ellos: la poesía pervive, por supuesto, pero el compromiso social de la música está bajo mínimos en estos tiempos de las radio «fórmulas» y los cantautores («trovadores y juglares», les llamó José Agustín Goytisolo) se han convertido en un mito, en una fábula del «futuro pasado» —permitidme parafrasear el título del inolvidable disco de The Moody Blues— que pervive en el recuerdo de los que entonces se llamaron progres, una generación ni mucho menos perdida que contribuyó al cambio de muchas sensibilidades.

Volvamos la vista atrás. Corre el año 1958 y una amiga de Ibáñez llega a Cadaqués con una grabación de prueba de canciones con letras de poemas de Góngora y Lorca. La «maqueta» es entregada a Salvador Dalí que, luego de escucharla, quiere conocer inmediatamente a aquel joven de cara seria y entrecejo casi siempre fruncido que le presta un cierto aire de tristeza. Del encuentro nacería posteriormente un disco cuya portada fue realizada por el pintor catalán y que contenía poemas cantados de los autores citados, tales como: Canción de jinete; El lagarto está llorando; La señorita del abanico o La más bella niña… Este disco anticipó al que nos ocupa —Los unos por los otros— una preciosa grabación de 1967 publicada en España por Polydor, con producción de Moshé Naim —un millonario amigo de Dalí que vivía en París— quien dedicó una parte de su dinero a financiar la cultura. Naim escribió en el encarte del vinilo que: «[…] Es destacable cómo la música escrita por Paco Ibáñez se compenetra con estos poemas, de forma que se creería que todo ello fue concebido y nacido junto. Su voz extraordinaria se une a ello para transmitírnoslo y hacerlo popular…».

El final del anterior párrafo presta relieve a la situación que se vivía entonces, a la que plantaron cara cantautores y productores: la censura franquista no dudó en intervenir y Paco Ibáñez —quien en 1971 se tuvo que exiliar en Francia— fue incluido en la lista de artistas prohibidos. Con ello, el vinilo se convirtió en un objeto «revolucionario», en un símbolo de la lucha contra la represión de la dictadura militar. Transmitir y hacer popular la poesía, fue el diáfano objetivo de esta obra que trascendió la belleza estética de sus impecables composiciones y su cuidada presentación —el encarte del L.P. reproducía 12 pinturas de José Ortega— para convertirse en uno de los símbolos de la generación que, algunos años después, encarnaría el cambio político en España.

Canciones/poemas como, por ejemplo, Andaluces de Jaén (el cantautor, sorprendentemente, pudo interpretarla en TVE, en 1968), en la que el contrabajo de Françoise Rabbath interpreta un diálogo maravilloso con la clara y potente voz de Ibáñez; La poesía es un arma cargada de futuro, en donde los versos de Celaya brotan combativos y enérgicos, para dar «vida, y provocar nuevos actos» al compás del vibrante sonido de la guitarra de Ibáñez o la música socarrona que acompaña el poema Don Dinero lograron que se comprendiera entonces que aquel disco era algo más, que se convertiría —como así ha sido— en una de las obras más importantes de la música española.

En alguna parte escribí que «aposté» en su momento por Paco Ibáñez, pero que «ganó» Joan Manuel Serrat, mas este debate no tiene sitio aquí, creo. Sí decir que la prolífica obra del cantautor catalán no puede compararse con la comparativamente «escasa» producción del primero: en su página web oficial (en donde se recibe al visitante con la canción La poesía es un arma…) se cuentan doce discos. Los prolongados silencios del músico nacido en Valencia y su carácter austero y poco dado a medrar en el mundo de lo mediático —nunca quiso aceptar los importantes premios que recibió en España y Francia— habrán sido, entre otras razones, los culpables del desconocimiento que sobre él tienen las nuevas generaciones.

Una falta de conocimiento por parte de los más jóvenes que también se da en el caso del disco aquí comentado: la bella portada del vinilo ha desaparecido por completo de los catálogos de reediciones y de Internet. Ni siquiera en la página oficial del cantautor el disco se llama así: ahora se titula Paco Ibáñez 2. Sin embargo, por encima de las necesidades editoriales del momento, aún queda el recuerdo de una época en que las grabaciones se vestían de calidad y arte, de unos tiempos en que algunos millonarios se arriesgaban a producir obras de autores desconocidos sin pensar en el beneficio inmediato.

Una época de ilusión y de creatividad que nunca volverá, pero que con trabajo y tenacidad se puede repetir algún día:

Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo que tiré como un anillo al agua.
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

(Blas de Otero)




Canciones incluidas en el LP:
Los unos
- Gabriel Celaya
La poesía es un arma cargada de futuro

- Miguel Hernández
Andaluces de Jaén

- Rafael Alberti
Balada del que nunca fue a Granada

- Blas de Otero
Me llamarán, nos llamarán

- Blas de Otero
Me queda la palabra

- Gabriel Celaya
España en marcha


Los otros:
- Francisco de Quevedo
Don dinero

- Luis de Góngora
Déjame en paz, amor tirano

- Anónimo
La gran pérdida de Alhama

- Francisco de Quevedo
Romance satírico

- Luis de Góngora
Verdad, mentira

- Francisco de Quevedo
Es amarga la verdad (la pobreza)

viernes 23 de enero de 2009

José Córdoba-Estado Natural


Nunca estaremos seguros si en este caso la rana se convirtió en príncipe o fue el príncipe quién se convirtió en rana. Digo esto porque conozco gente que piensa que “El Chivi” era el príncipe, aunque otros pensamos que el príncipe es José Córdoba.

Aquel muchacho que en 1995 comenzó a escribir canciones, influenciado por la canción de autor que escuchaba en su casa, que unos años después se convirtió en “el pornoautor”, un conocido personaje, sobre todo en el mundo de Internet, al final ha vuelto, ya de mayor, de nuevo aferrado a sus orígenes “cantautoriles”.

En este nuevo disco que hoy estamos tratando, José Córdoba demuestra una vez más que es un excelente letrista, que tanto como cantautor o como pornoautor siempre ha sido un maestro a la hora de esculpir palabras, en el arte de rimar las ideas. Un disco en el que nos encontramos a ratos un agudo crítico, a ratos un romántico poeta y a ratos un observador de la realidad. Giros inesperados, rimas atrevidas y comparaciones ingeniosas se aferran a las notas de las canciones, sencillas como el espíritu del poeta, como el alma del trovador.

Catorce canciones que nos regala el padre de la expresión “besos postizos”, la mayoría cercanas a las temáticas de amor, algo normal viniendo de donde viene, aunque sin hacer ningún asco a temas más sociales, que nos rodean en nuestro día a día, que forman parte del atrezzo de nuestras vidas, como es el caso de la canción titulada “recuerda”, donde nos habla del Alzheimer.

Rumbas como “Huelga de licántropos” o baladas “tradicionales” como “Toda la ternura que te debo” hacen de “Estadio natural” un disco completo, un disco variado, eso sí, todo inmerso en el estilo inconfundible de José

Las músicas no van a la zaga de las letras, con un aire un tanto “sabinero” (algo ya habitual en él), unos arreglos muy serios, que encajan como un guante en las melodías. Rodeado de un buen elenco de músicos que nos sumergen en un cuidado ámbito de sonidos y sensaciones.

Las canciones son:

1- La tierra prometida
2- Estado natural
3- Antagoneros
4- Recuerda
5- La mala vida
6- Por el filo
7- Mentira
8- De lo más alto de la alta torre
9- Mi vida al revés
10- Huelga de licántropos
11- Toda la ternura que te debo
12- Nervioso
13- Abracadabra
14- Pulgarcito

En resumen, estamos hablando de un disco que “se deja escuchar” bastante bien, de esos que te quedas con ganas de volver a escucharlo. Os lo recomiendo.



Francisco Espinosa

lunes 3 de noviembre de 2008

Luis Eduardo Aute-Entre amigos


Dándole vueltas a los discos perdidos traigo aquí uno de ellos; un disco que desde luego yo nunca perdí; que guardo con gran cariño y con un poquito de nostalgia. Hablo de un vinilo, un doble álbum con su carpeta, con sus letras en cartulina aparte, y con ese sonido tan particular que ahora ya no es admisible y que le da un encanto especial. Un atractivo que además se amplifica por el efecto de estar grabado en vivo; por ser la reunión de grandes músicos que acompañan a uno de los mejores cantautores que tenemos y que así le dan título al álbum: Entre Amigos de Luis Eduardo Aute.

Fue editado por Movieplay en 1983; todas las canciones compuestas por Luis Eduardo Aute, a excepción de cuatro, cada una de las cuales, de la manera más elegante y cortés, va encabezando las caras de ambos discos.

Reproduzco aquí el texto que el autor escribe en el interior de la carpeta:

“Este disco se grabó el 4 de marzo de 1983 en el teatro Salamanca de Madrid con el ánimo de reunir en un solo disco- en este caso dos- algunas de mis canciones más conocidas, desde las primeras hasta las más recientes, tal como suenan en directo, por una simple necesidad de hacer recuento y punto y aparte. En alguna etapa de la preparación del proyecto, también sentí la necesidad de reunir para este concierto a los compañeros de la canción, que por diversas razones, más quiero y admiro. Con cada uno de ellos he compartido momentos muy significativos de mi vida que aún permanecen vivos en mi memoria, como así sus voces en este disco”

Quizá la publicación de este concierto fue un punto y aparte, pero esas canciones siguen muy vivas y actuales, perduran con la misma fuerza que tenían hace 25 años, tal como aparecen en ese disco. Muchas de estas canciones fueron recogidas de nuevo en un doble CD, que lleva por título “Autorretratos”, publicado 20 años después. También muchas de ellas han servido para rendirle un homenaje al cantautor en un disco que se llama “Mira que eres canalla, Aute!” publicado en 2000, y donde otros artistas ponen sus voces al servicio de las canciones de Aute. Además de los que le acompañaron en “Entre Amigos”, es una delicia escuchar las versiones presentadas, entre otros, por Pedro Guerra, Leon Gieco, Jorge Drexler, José Mercé, Rosendo, Ismael Serrano, Javier Álvarez.

Y volviendo a “Entre Amigos”, es un trabajo con múltiples encantos, entre ellos está el poder escuchar a L. E. Aute cantar canciones emblemáticas de sus compañeros en el concierto: “Te doy una canción” junto a Silvio Rodríguez, “Para Vivir” junto a Pablo Milanés y una de las más preciosas canciones de amor que yo pueda conocer, “Paraules d’amor”, con el incentivo de hacerlo en catalán junto a Joan Manuel Serrat.

Muchas veces he escuchado decir que las canciones nos llegan en la medida que las hacemos nuestras y así lo creo. Hablar de las canciones de este disco es hablar de la memoria sentimental de una generación, o más bien de varias; porque todas ellas son más que canciones, son parte de la vida y de la historia de mucha gente. Sería un descaro por mi parte hablar de ellas de otra manera que no fuera desde el interior, no podría comentar las canciones en sí, sólo podría hablar de su significado para mí. Y tampoco de esta manera me atrevería, no sé que podría yo decir de “Pasaba por aquí”, de “Rosas en el mar”,de “Aleluya”, de “Las cuatro y diez”, de “A por el mar”, de “Queda la música”, o de “Anda”, y como podría explicar el sentido de canciones como “De paso” o “No te desnudes todavía”, “Siento que te estoy perdiendo” y “De alguna manera” o “Al Alba”, sin olvidarme de “Mira que eres canalla”.

En ellas vive un tiempo inolvidable para todos los que conocimos las canciones de Aute y las incorporamos a nuestras vidas. Y aunque esté escribiendo sobre ellas, estas canciones no son para comentarlas, son para escucharlas y para sentirlas; creo que aquellos que las conocen me darán la razón. Luis Eduardo Aute es una figura fundamental en la Canción de Autor, y este disco que se reeditó en CD en 2002 es una pieza clave en su discografía.

Canciones del disco:


Te doy una canción
Rosas en el mar
Aleluya nº 1
Rojo sobre negro
Las cuatro y diez
Amor, te digo esta palabra
Recordándote
El ascensor
Paraules d' amor
A por el mar
Queda la música
Albanta
De paso
Al alba
Padre
A vivir
Anda
No te desnudes todavía
Libertad
De alguna manera
Pasaba por aquí
Para vivir
¡Mira que eres canalla!
Dentro
Siento que te estoy perdiendo
Anda suelto Satanás
Entre amigos


Mª Gracia Correa

jueves 30 de octubre de 2008

Estación Norte-Estación Norte



Volviendo a darle la razón a mi querido amigo Víctor Alfaro, cuando dijo –acertadamente por supuesto- que esta era la bitácora de los discos perdidos; razón que yo le había querido quitar en el comentario de Rebeca Jiménez, pues, una vez más, y para regocijo de Víctor, voy a comentar un disco difícil de encontrar aunque no imposible.

Estación Norte publicaron este disco, primero y único, en 1999, tras haber participado en el mítico disco colectivo “Cantautores: La nueva generación” con un par de canciones. El grupo integrado por Nerea Sáenz, Carlos Aguado y Gabriel de San Juan, entregó al juicio del público y de la crítica este trabajo que yo encontré algún tiempo después de su publicación, por casualidad, topándome con él en los cajones de cartón de una pequeña tienda de discos madrileña. Debo confesar que, como no tenía ni idea de quienes eran, pues compré el disco por dos razones muy poco románticas: primero porque era muy barato y segundo porque me parecieron muy agradables esos tres rostros sonrientes de la portada, así de sencillo.

Aunque de lo que cuento parece deducirse que el grupo ya no existe, es preciso indicar que actualmente Nerea y Carlos Aguado siguen con un proyecto común similar, solo que han cambiado de nombre. Ahora se hacen llamar Marte Menguante. Realmente del grupo apenas sé nada, que han hecho canciones para alguna serie de televisión... que Nerea no es de Madrid, sino del País Vasco, aunque esté afincada en la capital de España; y bueno, a Carlos Aguado sí que le conozco algo más, puesto que le he visto tocando la guitarra muchas veces, con la elegancia y eficacia que le es inherente, con Luis Felipe Barrio y Matías Avalos.

Volviendo al disco, es de notar la producción “bipartita”, pues, por un lado, la mitad de las canciones cuentan con la buena mano del maestro José A. Romero, y por otro, la otra mitad cuentan con la notable producción de Luis Gómez Escolar y Juan Ignacio Cuadrado. Y entre los músicos, por ejemplo, es digno de mención Fredi Marugán, que ha tocado con muchísima gente y en la actualidad está con Ismael Serrano; y también Paco Bastante, Andreas Prittwitz, Tino di Geraldo… sólidos músicos todos ellos curtidos en cientos de batallas musicales. A pesar de las dos producciones encargadas a productores diferentes, misteriosamente, el disco guarda una unidad de sonido que, para nada confunde al oyente, sino todo lo contrario, le hace disfrutar de una fluida coherencia sonora, incluso pese a que la inclusión de algunos instrumentos menos habituales pudiera hacer pensar lo contrario. Quizás eso se deba en gran medida a méritos del propio trío, con la encantadora sencillez de la voz, levemente nasal, de Nerea, siempre presente, o los juegos vocales que rondan todas las canciones del disco.

Es un disco de esos que tienen como rara y principal virtud, que pueden, casi me atrevería a decir que deben, ser escuchados en esas tardes lluviosas otoñales o invernales; en una habitación vacía de gente, con una buena taza de café o de té caliente entre manos, y, a ser posible, con una amable chimenea encendida. Bebidas las canciones a tragos largos e intensos, acercándonos de cuando en cuando a la ventana para contemplar -lánguidamente- como la gravedad cumple escrupulosamente su adusta ley, con las acuáticas perlas que caen de un cielo lóbrego hasta la calle o la tierra. Estoy convencido de que, en este sentido, esta música debe poseer algún tipo de propiedades curativas; tras una escucha así uno sale como mínimo fortalecido en su salud, física y mental.

¿Mis favoritas? Pues “Ojos tristes” distinguido ejercicio de pop de autor y “Tierra” delicada y hermosa tonada a las raíces de Nerea.

Canciones:

1.- Especie suicida
2.- Frío
3.- Cinco días de invierno
4.- Madrid descansa
5.- Ojos tristes
6.- Canción para volver
7.- Donde florecen los sauces
8.- Jugando
9.- Tierra
10.- Puertas blancas
11.- Sin pijama
12.- Letanías del desamor
13.- Especie suicida (acústica)




abuineitor







viernes 19 de septiembre de 2008

El Último de la Fila-Enemigos de lo ajeno



Aunque creo que jamás EUDLF se autodenominaron cantautores, su propuesta me parece tan cercana al mundo de los mismos, que no me resisto a comentar uno de sus discos. Éste en concreto, que fue su segundo vinilo –aunque por ahí dicen que el tercero es mejor (yo disiento)- representa para mi una de esas obras imprescindibles en la historia de la música popular española.

Pero hagamos un poco historia. En España allá por la segunda mitad de la década de los años setenta apareció un disco de un grupo del sur que mixturaba música de rock progresivo (que era la moda mundial de entonces) con elementos tomados del flamenco. El resultado era original y con calidad y supuso un éxito que provocó que todas las discográficas se apresuraran a mirar debajo de las piedras para buscar grupos de características similares que pudieran competir o al menos sacar provecho del éxito de Triana, que así se llamaba el grupo del que hablo. La prensa –supongo- bautizó al fenómeno como rock andaluz, estilo que vivió prácticamente lo que duró la carrera de Triana hasta que muriese en 1983 uno de sus pilares fundamentales: Jesús de la Rosa.

Apenas dos años después, irrumpen, porque eso fue lo que hicieron, entrar en la actualidad musical como un ejército recién arengado por algún general visionario; irrumpen, como digo, Manolo García y Quimi Portet, con su proyecto común, extraño e innovador pero con evidente influencia de aquel rock andaluz que acababa de dejar de estar en el candelero. Curiosamente, nuestros dos protagonistas residían y eran de Cataluña, no eran andaluces.

Lo mejor de EUDLF y de este disco claro, es que en 1986 nadie, pero lo que se dice nadie, sonaba así: con esa estrafalaria mezcla de folk, pop, flamenco, música árabe, rock, toques experimentales, surrealistas incluso y unas letras sentidas y en no pocas ocasiones de una belleza abrumadora. En las letras encontramos, por un lado, la poesía y la influencia de la filosofía budista zen que creo es aportación de Manolo; por otro, los sencillos y preciosos textos de las canciones de amor de Quimi. No quiero comentar ninguna de las letras del disco porque las diez que lo conforman rebosan clase y maestría por los cuatro costados. Es de esos pocos discos que pincho en mi equipo de música y veo que soy capaz de cantar casi sin errores de principio a fin: no digo más.

Otra cosa que siempre he admirado ha sido la producción –del propio dúo- que rozando lo casero, pues se grabó en unos modestos estudios para la discográfica PDI, muestra un gran derroche de imaginación y de inteligencia en el uso de los limitados recursos de que disponían para grabarlo. De hecho, prácticamente todo está grabado por Manolo y Quimi que se ocupan de casi todo lo que suena: ruidos, voces, graznidos y demás efectos incluidos. Como curiosidad es preciso decir que poco después, dado el tremendo éxito del dúo, se fueron a Londres a volver a mezclar un surtido de canciones tomadas tanto de éste como del primer disco, que editaron bajo el nombre de “Nuevas mezclas”. Personalmente creo que se podían haber ahorrado el viaje, porque aunque las mezclas son correctas, se cargaron toda la espontaneidad y gracia de las mezclas originales. En fin, cosas del esnobismo de la época. Era costumbre –porque daba prestigio aunque grabaras en un cuchitril- irse fuera a grabar discos, como si en España no hubiese entonces buenos estudios, buenos técnicos y buenos músicos.

La historia de EUDLF termina en 1995 -tras la edición de siete magníficos discos- en que los dos componentes del dúo dan por acabada la andadura que comenzaron juntos. Por separado, Quimi ha editado varios discos en catalán, fiel a sus peculiaridades como autor-productor, y, Manolo, ha continuado con una carrera tan exitosa, como la que disfrutó junto a su compañero, aunque más predecible y reiterativa en unos esquemas, en mi opinión, ya agostados; carrera, por cierto, en la que paradójicamente, debe buscar hueco en las emisoras de radio entre la legión de torpes imitadores que le han salido: remedos que en su mayoría no le llegan ni a la suela de los zapatos.

Bueno, no me quiero extender mucho más. Solo recomendar a cualquier aficionado a la música que si no se ha acercado a este disco que lo haga porque es de esos cedés que hay que tener y escuchar con suma atención. Es una obra maestra, o eso me parece…

abuineitor